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Lo que parecía imposible, un hombre, que estaba de paso por un museo, lo logró. En el Vermilion Heritage Museum de la provincia de Alberta, en Canadá, un turista abrió una caja fuerte que permaneció cerrada por 50 años. Y lo hizo en un solo intento.

Desde finales de los sesenta, la caja fuerte, hecha de hierro, había permanecido cerrada. Muchos intentaron, en vano, abrirla. Sin embargo, Stephen Mills, quien visitaba el museo con su familia lo logró.

«Cuando vamos de campamento todos los veranos, aprendemos que cada ciudad pequeña, sin importar dónde vayas, tiene algo que ofrecer«, dijo a la BBC.

Así fue como a finales de mayo, en un fin de semana largo, llevó a sus hijos a conocer el museo, ubicado en un antiguo edificio de ladrillos rojos que antes era un colegio y que ahora alberga una colección con la historia de Vermilion.

Allí, entre las exhibiciones, había una caja fuerte que había estado en el hotel Brunswick, que abrió sus puertas en 1906 en la pequeña ciudad canadiense que tiene un poco más de 4.000 habitantes.

Yes our safe was opened. How exciting. Monday morning at 7:30 CBC radio Edmonton and CBC radio Calgary will be doing a…

Publicado por Vermilion Museum en Domingo, 2 de junio de 2019
La publicación del museo en Facebook

Al parecer, la caja fuerte fue comprada 1907 y donada al Vermilion Heritage Museum en 1990, luego de que el hotel fuera vendido. 

Cuando a la familia Mills le mostraron la caja y le dijeron que era imposible abrirla, lo tomaron con gracia y también como un reto, aunque creían que era imposible hacerlo. Ya el museo había contratado expertos para que intentaran descrismar el código. Incluso contactaron a ex empleados del hotel pero ninguno pudo hacerlo. 

Pero Stephen fue perspicaz, estudió los números de la marcación y se dio cuenta que éstos iban de cero a 60, así que intentó una combinación sencilla: 20-40-60.

«Cerradura de combinación típica, tres veces en el sentido de las agujas del reloj -20- dos veces en sentido contrario a las agujas del reloj -40- una vez en el sentido de las agujas del reloj -60-, probé el asa y se abrió», dijo al diario británico.

Cuando la caja fuerte por fin fue abierta, no tenía ni ningún gran tesoro en su interior, solo una viejo recibo de pago y una libreta con pedidos de un restaurante.

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